descarga (3)… he aquí que esta mujer despierta

Alarga la mirada sobre el mundo

Y el mundo se retrae abatido

Por un inminente apocalipsis

(“Una”)

 

Haciendo relectura de la poeta falconiana Lydda Franco Farías, me ha llamado la atención el epígrafe con el que abre su poemario “Una”, editado en 1998 con dedicatoria a su hija Mirna. El lema en cuestión, extraído de la obra de teatro de Aristófanes Lisístrata, una comedia de corte antimilitarista que proponía la rebelión de las mujeres en protesta por la enésima guerra de su pueblo, llevada a cabo entre Atenas y Esparta. Lisístrata, personaje homónimo de la obra convence a las mujeres de ambas ciudades encerrarse en la Acrópolis e iniciar una huelga sexual. “No habrá más intimidad erótica hasta que se firme la paz” argumentaban.

A continuación el texto que da inicio al libro de Lydda:

 

… “El tiempo de la mujer

es muy corto

y si no lo aprovecha, ya nadie la quiere,

y se pasa la vida

en consultar augurios”

(“Lisístrata”)

 

De entrada notamos el tono de provocación de Lydda, que de manera magistral invierte el discurso. Es evidente el alegato femenino en todo el corpus de su obra, tomando en cuenta que la escritora habría negado con vehemencia que se le tildara de feminista, según el prólogo de Cósimo Mandrillo, en la Antología Poética de la Biblioteca Básica de Autores venezolanos, editado en el 2004 por Monte Ávila Editores y reeditado dos años más tarde por la Biblioteca de los Consejos Comunales a cargo de la Fundación El Perro y la Rana. Con esto no queremos negar ni afirmar que Lydda fue feminista pero el espíritu femenino está presente en cuerpo y alma.

 

Es innegable la voz y naturaleza femenina, especialmente en “Una”, donde la provocación no hace concesiones y mezcla lo irónico con lo lúdico, para hablar de tú a tú con el amante, el mundo y desmontar las convenciones sociales.

“Mientras dormía me crecieron alas
al principio ni yo misma lo creí
hice cálculos sobre las ventajas y desventajas
de este suceso inesperado
decidí ensayar un vuelo corto
tropecé contra los vidrios de las ventanas
no me di por vencida
llegué a libélula
fui uno que otro pájaro
ave de rapiña
mi ambición no tuvo fronteras
fui escalando jerarquías hasta agotarlas todas
ahora soy un ángel
y me aburro”

(“Una”)

 

Hay una subversión de lo formal desde un lenguaje propio, fraguado desde su militancia política y quehacer literario que no fragmentaba la mujer sino la asumía como un todo.

Era su cuerpo, voz, pasiones, su amor, su arrechera, su inseparable manta Guajira, su no seguir líneas del partido.

 

…una mujer es una mujer más sus uñas y sus dientes

lo siento caballero de la brillante armadura

aquella doncella rompió el molde

creció

(“Una”)

 

Existe un tratamiento estético muy bien trabajado en su manera de decir las cosas, es la mujer asumiéndose mujer desde todos los puntos de vista; es decir y hacer lo que quiero. No es la mujer relegada a las tareas del hogar. Es la mujer que piensa, siente ama, ríe, llora.

 

…ten en cuenta muchacho de las cavernas

que he ido ganando el derecho

a perder de igual a igual el paraíso

la paciencia

a compartir la cama

el santo y seña

el mundo

fifty fifty

o no hay trato

(“Una”)

 

La poesía de Lydda, es una de las más auténticas en nuestro país, para entenderlo valdría la pena contextualizar el momento sociopolítico que vivió. La poeta nunca dejo de ser la niña de la Sierra de San Luis. Sus juegos verbales lo evidenciaban, la ironía y la burla como recurso invertido que lleva a la mujer a preguntarse su papel dentro de su realidad social y circundante.

Por donde se mire la poesía de la poeta es política, no en vano su trascendencia en el tiempo. Mujer aguerrida que nos legó desde su escritura conocer(nos), reconocer(nos) en ellas.

 

 

 

 

Datos vitales

Lydda Franco Farías: nació en La Sierra de San Luis, Estado Falcón en enero de 1943 y falleció el 2 de agosto de 2004 en Maracaibo. Residenciada en Maracaibo en 1963 donde vivió hasta su muerte. Escribió una contundente obra poética marcada por el espíritu de la década de los 60. Su poesía expresa una posición femenina y revolucionaria.

Recibió el Premio Regional de Poesía en 1995. En septiembre de 2014 el Ministerio del Poder Popular para la Cultura junto a la Red de Escritores de Venezuela, capítulo Zulia, organizó la I Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías.

 

 

Obra poética:

Poemas circunstanciales. Policrom, Caracas, 1965.

Las armas blancas. 1969

Edad de los grandes ataúdes (coautoría con Ricardo Ruiz Caldera y José Parra Finol). Ediciones Cal y Agua. Maracaibo, 1977.

Summarius. Asamblea Legislativa del Estado Falcón, Coro, 1985.

A/Leve. 1991.

Estar en el envés. S/e, 1993.

Recordar a los dormidos. Ediluz. Maracaibo, Vicerrectorado Académico, Facultad de Humanidades, Universidad del Zulia, 1994.

Bolero a media luz. Ediciones Mucuglifo. Dirección Sectorial de Literatura del Conac, Mérida, 1994.

Descalabros en obertura mientras ejercito mi coartada. Gobernación del Estado Zulia. Secretaria de Cultura/Universidad del Zulia, Dirección de Cultura, Maracaibo, 1994.

Estante. s/e, 1994.

Una. Ediciones de la Secretaría de Cultura del Estado Zulia y la Asociación Cultural del Caribe (Asocaribe), 1998.

Aracné, s/e, 2000.

Antología. Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, Dirección de Cultura, Fondo Editorial del Estado Falcón, Incudef, 2002.

Antología poética. Monte Ávila Editores. Caracas, 2004.

Antología poética. Biblioteca de los Consejos Comunales. Fundación El Perro y la Rana. Caracas, 2006.

 

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