Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino.

Pío Baroja.

 

Lavare mis heridas con vino
uso la magia del verbo
para soltar esta presión en el pecho.
Aunque a veces no basta lo que escribo,
recurro a los boleros, la barra de algún bar.
Es allí donde entiendo
que los poetas viven en el olvido.
Lo que resta es tomar vino en un hondo suspiro.
Si deje de ser bienvenido
a tus labios:
entonces debo partir al país del olvido,
sentarme ante un desconocido
y describirle mi muerte existencial.

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