Padre nuestro,
que estás en la tierra,

(echándole bolas y haciendo monólogos, con el que está arriba)
Suprimido sea tu nombre; (Cristóbal, asesino de aborígenes)
Venga a nosotros tu espíritu,
muéstrate sencillo
en la tierra  como en el cielo. (O interior de cualquier bar)

Luchemos hoy y siempre nuestro pan de cada día;
no perdones nuestras ofensas,
como también nosotros no perdonamos
a los que nos ofenden;
déjanos caer en  tentación,
y líbranos del bien…

que del mal nos libramos nosotros.

Así sea.

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