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SUR-Realistas

Me autocelebro como un dios al que ya nadie le cree

GELINDO CASASOLA: POESÍA Y VIDA…

Gelindo Casaola, nombre literario de Gelindo Tarcisio Callígaro Casasola. Nació en Udine (Italia), región fronteriza con Austria, el 15 de febrero de 1956 y emigra junto a sus padres el año siguiente a los Andes merideños. Lugar donde se instalaría junto a su familia. Inicia sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio La Salle, para luego ingresar a la Facultad de Humanidades, Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes donde se licencio en la especialidad de Literatura Hispanoamericana.
En su época en la universidad edito una especie de Fanzine, que llamo con el sugestivo nombre de “La Gallina Pelada” cinco números vieron luz, pero lastimosamente no hay rastros de tan valiosa publicación alternativa, donde el joven poeta mostró su inconformismo y su labrada religiosidad por la poesía. Según amigos íntimos poseía un gran bagaje cultural, consideraba a Mérida como un lugar necesario para el SER. Precisamente esa búsqueda –unidad– con la naturaleza le valió el apodo del “honguero iluminado“. Formo parte del grupo de la Revista Laurel, junto a los poetas: Arnulfo Poyer, Roldán Montoya Deceda (Mayo), Senecio Márquez Sosa, Pablo Moncada con colaboraciones de Aladym, Henriette Arreaza, Alexis Vásquez Chávez, Le Comte Bleu D`Autre Soleil, Miguel Montoya, Lucilo José Zerpa, Iris Martínez, Orlando Machado, Gonzalo Poblete, Esther Paglialunga, Leonardo Nazoa, Freddy Torres, Gabriel Pilonieta, Sonia Sanoja, Luis Belisario y Carlos Danez entre otros. El primer número de la revista Laurel se fecho en 1979 el siguiente año salieron dos ediciones más y se habla de un cuarto y quinto número que quedaron inéditos.
Pasturas su primer libro publicado en 1979 por Fundarte, confirmaba así el gran lírico que era dado a su depuración del lenguaje y lo hacía heredero de una poética con una musicalidad inusual en Venezuela, amante de Garcilaso y Rubén Darío. Según palabras de su amigo Gabriel Pilonieta: “Cultivaba con mayor esmero y cuidado su vocación por la poesía. Esa fue su vida: la poesía. Por eso pienso que al haber entrado en conflicto con la poesía tuvo para él consecuencias muy graves; antes de tomar la terrible decisión de quitarse la vida había llegado a la conclusión de que la poesía no servía para nada”.

Vale decir que una crítica malsana y reduccionista a su primer libro publicada en El Papel Literario del Nacional, en marzo de 1980 constituyo un duro golpe al poeta. Su muerte se convirtió en una suerte de leyenda en la ciudad andina que opaco por decirlo de una manera “una obra de incalculable carácter y trascendencia” como afirmó Luis Alberto Angulo, en el prólogo a Argonáutica, libro que reunía su obra completa editada por El Fondo Editorial Pie de Monte. Los cuales se constituían el mencionado Pasturas (1979), los póstumos El honguero apasionado (1991) y otros desperdigados en revistas regionales.
Sin duda una gran pérdida que nos remite a buscar y leer con efusividad este joven maestro que a través de sus letras nos cantó los hermosos paisajes merideños, una estética que perseguía la elevación del ser y el espíritu y su vinculación con el paisaje natural. Estamos en deuda con este Rapsoda, y saludamos la publicación de “Espacios” una selección de sus poemas por Stephen Marsh Planchart y Daniel Arella, por la Fundación Editorial El Perro y La Rana. Como cantaba Calígaro:
“Tal un paisaje vespertino.
Son los paisajes más hermosos.
Así me retiro de la comedia”.
Salud poeta

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DAMA LLOVIZNA

Entonces comenzaron a bajar todos los hilos del cielo.
La ciudad padecía lágrimas. Caían de los ojos de los pájaros, de las nubes una llama delgada contra el frio… tus ojos abiertos, compañera… la tía Emilia tan distante y loca instalada en el techo. Y llover y llover… poco a poco las brujas deberían mostrarse en el caballete de la casa. Vocación de escoba, ternura de búho… ¿por qué no? Todo el tiempo se le ha pasado triste, mirando, mirando. Con sus ojos de frutas y plumajes tan así, tan ojos, tan búho para usted y nosotros que nos sentimos hastiados y hemos estado errando tanto tiempo con demasiado desierto y mucha noche. Gran andanza contra las estrellas sonoras y luego el otro camino: un poco de algas y palmares, el mar que nunca vemos, tus ojos otra vez, sembrados en la selva. Algunos pájaros aparecen en la vidriera… mi dulce amiga… cómo te amo con pasteles y vino y larga noche de aparecidos y de dolor.
No puedo detenerme. Mañana es lunes y es necesario cantar una canción. Por esa música sonaran los amigos. Por ese encuentro vivirá nuestro amor. Amiga, nostalgia, invención de vivir, pájaro que destella, pájaro ahora, pájaro otra vez… allí va disparada esa flecha para tu corazón, allí van esos combates en sueños, porque si todas las tinieblas se cruzan en la casa, te invito, compañera, para poblar de líquenes el patio y cuando llegue la noche, con tu destreza, encender paso a paso algunas lámparas…
Ayer llovió mucho. Todas las calles estuvieron al nivel de la columna. Todas las salidas de agua se parecían a esta enorme tristeza. Mi amigo Antonio inventa, corrige, prolonga los amores. Poco a poco nos vamos desgastando, a punta de ilusión, un vals muy lento, con etiqueta y sellos de paisajes lejanos, con vino, con tienda, muñecos y una nueva canción… por el cuarto de los títeres pasa una princesa de trapo. Ella es amada de duendes y nobles caballeros. Le ofrecen flores y champaña. Descubre su cabellera para formar un río. Otra vez el agua comienza a pasar. Bonito. Suena a canto de la escuela. ¡Cómo te quiero! Con llanto y unas florecitas que crecen al lado de las piedras. ¡Cómo te quiero amor! novia a raya de sol por arcos y avenidas, campos muy largos donde el aire desataba doncellas. Cosas y días, porque los lunes y pájaros descubren el amor.
ADRIANO GONZÁLEZ LEÓN.
De “Damas” 1979.

El Papagayo en Caracas

No conocemos con exactitud la fecha de la llegada del papagayo a Venezuela. En todo caso, debe ser bastante tardía por cuanto los historiadores europeos lo describen como “muy raro” en el siglo XVI y para el XVII lo señalan como un “exótico juguete científico”. No es extraño, pues, que tan extraordinario juguete se haya popularizado en nuestro país bien avanzado el siglo XVIII o mejor a comienzos del XIX. Todo depende de la opinión de nuestros historiadores, hombres todos los suficientemente duros o endurecidos como para considerar irrelevante la investigación en torno a un asunto tan nimio. No hay más remedio para conocer la historia del papagayo en Venezuela que recurrir a nuestros recuerdos. Revivir los años de luz y viento en que éramos montadores de papagayo, sin otras fuentes de información la memoria y los susurros del aire caraqueño. Comenzaremos por decir que el nombre del papagayo es prueba de su reciente adquisición de origen portugués. Por mecanismos que no conocemos el papagaio portugués llego a nosotros tal vez en alas de algún guacamayo multicolor del Amazonas o en la maleta de un inmigrante portugués cansado de sobrellevar la gloria de Camões. Lo cierto es que digan lo que digan el venezolano habla portugués cada vez que eleva un papagayo. Muito obrigado? De ninguna manera, señores portugueses: somos nosotros los agradecidos a ustedes por habernos enseñado una de las más bellas palabras de nuestra jerga infantil.

El volar papagayos fue en Venezuela un juego esencialmente popular, desdeñados por los niños de las llamadas clases altas y favoritas de los habitantes de los barrios pobres. Hubo una época en que, llegada la temporada, era cosa de gusto ver el cielo de Caracas literalmente cruzado en toda su extensión por estas ingenuas aeronaves de colores, diestramente manipuladas desde tierra por pequeños capitanes que se daban cita en los cerros para lucir sus habilidades en el “quiebre” del guaral para ejecutar las mas graciosas evoluciones en el aire y ocasionalmente “picar” a los contrarios que iban a quedar abatidos sobre las copas de los arboles. Desde El Guarataro, San José, La Vega y todos los puntos de la ciudad donde hubiese una loma con viento propicio, partían los hilos para encontrarse allá arriba, en el gran baile del color y el movimiento. Hasta hubo en El Guarataro un lugar llamado, ojala conserve todavía su nombre: La Loma del Viento gracias a una brisa fuerte y continua que hacía de el centro de reunión de papagayistas mas concurrido, a tal punto que aun los de otras parroquias traían hasta él sus aparatos en busca de placer y lucimiento. El papagayo era popular sobre todo porque era barato, tal vez el más barato de todos los juguetes: hasta por una locha se podía obtener una buena cometa en cualquier establecimiento, incluyendo barberías “que cosa curiosa” vendían papagayos, molinillos de papel y toscos pajarillos silbadores de papier mache. Pero como a los niños siempre les ha gustado ser artesanos, la mayoría prefería confeccionar sus propios juguetes alados. Entonces la aventura del papagayo comenzaba por la excursión a las orillas del Guaire para cortar las veradas y el recorrido por los matorrales para buscar el caujaro, cuyo fruto mucilaginoso suministraba el pegamento clásico reputado como muy superior a la goma arábiga y los engrudos caseros industriales; luego recolectar trapos para el rabo, armar el papagayo y !a volar!

Aníbal Nazoa
Extracto de “Los Navegantes de Colores”

GUERRA SIN FIN

Qué terrible desgracia caerá sobre mí
por ese libro aterrador regalado por Palangana
a su vez regalado por el Mocho
cuando estaba borracho en la Bajada
la noche del domingo pasado
Es la mañana de un lunes de escalofríos
En una de las esquinas de la plaza de San Jacinto
leo el último párrafo del prólogo y cierro
sus páginas y quiero partir no sé por dónde
pero avisto a quien conozco y viene hacia mí
con maletín ejecutivo y vestido como quien va de fiesta
y soslayo el rostro de los recuerdos
los tiempos de nuestras luchas libertarias
cuando éramos estudiantes pobres y decididos
De las entrañas me sube un vómito de lástima
y no sé si llorar o mentar madres
y escapo del sitio.
“El Chino” Víctor Valera Mora 

FOTO  OXI  DADA 

1.- Lejos de mi

conmigo mismo.

Me veo otro

-tal cual fui

en una fotografía

oxidada:

-vestigios de mi

irreconocibles

irreconciliables.

No soy yo

aquel joven gacela

sobre la bicicleta

sumergiéndose en el mar

lanzándose en el abismo.

O fui, si es que fui.

Del distanciamiento

del paisaje y del tiempo

el desvendamiento imposible:

poco resta de lo que fui

en esta arqueología del ser.

  1. Si fui, ya no soy

-mas ahí está la foto

inclemente

acusándome

por comparación.

Y qué terrible

es verse otro:

verso y reverso.

Sí, el tiempo oxida

la foto

y la persona

sin clemencia.

No me juzgo, ni

me entiendo.

Aquel joven

de mirar indagatorio

– él tenía las respuestas

que ya no tengo

más.

  1. Imposible verlo

sin juzgarlo

o condenarlo.

El cuerpo es quien

hace el juicio.

Como fuerzas divisorias

como pesos y

medidas

de variada

bitola.

Aquel niño de la foto

no existe más

existo yo

para contradecirlo.

 Antonio Miranda

Traducción de Elga Pérez-Laborde

Que la desmemoria nos Ampare

Los años ochenta estuvieron marcados por un sangriento historial contra el pueblo venezolano, durante este lustro cuatro masacres contradecían ese país “democrático” del que tanto se pregonaba en los medios de difusión como una referencia de nación. Cada hecho tenía su particular característica con un elemento en común; que era en desmedro de las clases más desposeídas. Parafraseando aquella frase que se les ha acuñado a varios autores: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla” nos remite al convulsionado presente sociopolítico que vivimos. Queda de parte de cada uno de nosotros asumir la reflexión del carácter ahistórico y de desmemoria en el que estábamos sumidos gracias al terror y el miedo por parte del aparato represivo del estado. Las heridas están intactas de un número significativo y bochornoso de personas asesinadas y del daño irreversible en el tejido social, producto de un estado represor que usaba la violencia como un modo de hacer política.

Ante la violencia sistemática  el cine ha sido una valiosa herramienta para atizar la memoria y ponernos frente a frente a nuestras contradicciones y estimular lo afectivo, la solidaridad, la dignidad más allá de lo efectista, aunque algunos hayan optado por hacerle el juego a las élites. El cine y el arte siempre va relatar la otra parte de la historia que el poder siempre  quiere silenciar.

Estos lamentables hechos en concreto son: LA MASACRE DE CANTAURA, LA MASACRE DE YUMARE, LA MASACRE DEL AMPARO (éste es el tema que abordaremos a propósito de la  opera prima  de Rober Calzadilla, recién estrenada en el cine nacional  con un muy buen reconocimiento por un lado y por otro sin el total apoyo tanto público como privado). El otro suceso fue el estallido social conocido como EL CARACAZO. Precisamente también llevada al cine por Román Chalbaud.

Mis referencias con Rober Calzadilla son por la poesía y alguna obra de teatro. Justamente años atrás había leído su poemario “ESTUPEFACIENTES para ombligos (Vulvaje y asfalto)”, un libro que te deja hediondo a humo, calle sexo y los más variados licores.  Ahora vuelvo a escuchar su nombre, a propósito de la adaptación de la obra de teatro “Sobrevivientes” de la dramaturga y guionista  Karin Valecillos, de la película en cuestión “El Amparo”, que cuenta la historia de un pueblo de pescadores ubicado en los llanos de Apure, del mismo nombre  de la película, donde  un grupo comando del ejército venezolano, atacó miserablemente a dieciséis pescadores  argumentando que eran guerrilleros colombianos. Catorce de ellos murieron y  dos lograron sobrevivir.

Los medios de comunicación estatales y privados, también jugaron un papel fundamental en la defensa de los intereses de la clase política que no solo eliminaba enemigos impunemente, sino que decidían la suerte de los ciudadanos que osarán a contradecirles, los medios como un poder más, se hicieron eco y cómplices de los asesinos. La matriz de opinión que los pescadores asesinados y sobrevivientes eran guerrilleros se mantuvo en el tiempo. Lo que nunca podrán ocultar es la verdad y dignidad de un pueblo mancillado.

 

El hilo conductor de la cinta de Calzadilla, está centrada en los dos sobrevivientes José Augusto Arias  “Chumba” y Wolmer Gregorio “Pinilla”, quienes después del asesinato de sus compañeros tuvieron que lidiar con el estigma, la duda, persecución  y el chantaje de los organismos de seguridad del estado presidido por Jaime Lusinchi. Personeros del gobierno llegaron al pueblo para comprar a los familiares de las víctimas ofreciéndoles dádivas para justificar sus horrendos crímenes.

El Amparo, como otros pueblos de provincia antes de la cobarde masacre que próximamente cumplirá veintinueve años de haberse cometido, estaba sumida en el olvido gubernamental, “Chumba y Pinilla” encarnan el más digno ejemplo de lucha  y la cara humana de una realidad que se repetía en muchos lugares del país. La contradicción en la que entro la comunidad puso en una balanza esos valores irreconciliables que se antagonizaban en dos personajes claves a mi parecer que son Hilario “El cavero” quien encargo la pesca a las víctimas y “Mendieta” el policía del pueblo, quien se jugó el todo por el todo, por el honor de los pescadores,  la vida e inocencia de “Chumba y Pinilla” y en solidaridad con sus vecinos. Lastimosamente se ha naturalizado el policía movido por el poder, dinero y cargos, “Mendieta” haciendo las veces de antihéroe, optó por la vida, la justicia ante un estado que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por lavarse la cara impunemente. Otro personaje destacable es “Rubita” esposa de “Pinilla” quizás la única que pudo ver a su marido volver de la fatídica pesca. “Rubita” tomo el camino más simple y decidió irse del pueblo y dejar solo a “Pinilla” en la comisaría donde se encontraba junto a “Chumba” bajo la custodia de “Mendieta”.

La película de Rober, no hace concesiones con nadie, no media en su tajante alegato que es firmemente político. La fuerza de “El Amparo”, esta signada en un contundente guión que se nota que está muy bien cuidado. La dirección es  impecable y lo que considero lo mejor del filme dado a su naturalidad y estética que se constituyó en poetizar el poderoso argumento: las actuaciones.

Definitivamente han marcado una enorme diferencia en esas actuaciones esquematizadas repletas de clichés que terminan por convertir en un culebrón a la mayoría de las películas venezolanas. Sobre esto Calzadilla, expresó que no mostro el guión hasta el momento del rodaje realizado en el pueblo de El Yagual, lugar donde el equipo realizador de la cinta se hospedo para aprender, convivir y sentir la calidez de la gente que tuvo una participación activa y terminó por darle ese toque mágico reflejado en la película.

Otra cosa que considero pertinente resaltar es que la película esta publicitada en dos cines nacionales ambos privados. El Trasnocho Cultural y en Centro Comercial Metro Center, justamente a este último decidí ir a ver la película con una compa y al pedir las entradas para “El Amparo”, la cajera sonrió en tono burlón. No entendimos hasta que entramos a la sala dos, a las siete y quince de la noche.

Éramos las únicas personas de la sala.

Previó vimos un desfile de gente en las demás salas.

Ella me comentó:

__ ¡Qué bolas no apoyamos lo nuestro!

­­­­__ Si pana que tristeza un cine vacío

__ Después nos vamos del país diciendo que somos muy venezolanos y poniendo banderitas en todos lados…

__ Ya va empezar…

Estamos ante una película sincera y valiente. Una historia que fábula con lo humano y nos invita a ponernos en el lugar del otro. Nos nos queda nada por agregar solo decir a los panas que corran a verla sin complejos mas allá de si gano el premio tal o cual.

 

Lydda Franco Farías: tú que crees que el sexo es regocijo y que como el espíritu necesita ventilarse

Desconfía hija de esos muchachos
que te leen poemas de dudosa factura
tú que diferencias la verdadera poesía
diferénciales y conócelos a ellos
son falsos prestidigitadores
sopla sobre los castillos de arena de sus discursos
tú que crees que el sexo es regocijo
y que como el espíritu necesita ventilarse
desconfía de esos muchachos
que intercambian novias
para ellos las novias consisten
en esa economía de mercado basada
en el trueque de objetos para el uso y el abuso
ni siquiera son n e o l i b e r a l e s esos muchachos
son neolíticos y cerrados como las bóvedas de un banco
desconfía de esos muchachos
quebradizos como láminas de anime
que odian al prójimo
(especialmente si el prójimo es una muchacha)
no te enamores más nunca hija
de esos errátiles
y radicales
muchachos enmascarados.

Lydda Franco Farías

De Poemas Cirscunstanciales, 1965

Guaguancó para Julia

Leeremos la ciudad como detectives salvajes

hasta descubrir el crimen en tus ojos

Saca ese saoco en plena transversal del deseo

rompamos las suelas de los zapatos

llenando de fuego el asfalto con tus pasos

Julia es la reina del guaguancó

pumcatapumcatapumpumca

un tobogán de emociones

que hace sonar los tambores

como estrellas en su piel

La empresa perdona un momento de locura

pero el amor no perdona un momento de razón

sigamos poseídos por la voz del tabaco quintana

con un paso de baile duerme tobillo haremos mecer

las barbas de Marx en la ceiba de San Agustín

Yo traigo estos versos acabaditos de crear

para tu altar adornado de telarañas

que sostiene todo el peso de la luna

échale semilla a esas maracas pa que suene

tu risa en la noche toda junto a la tumbadora

Julia es la diosa del omelenco

pumcatapumcatapumpumca

llena de Caribe los días

y con grito de Terepaima

defiende la alegría

Es la actriz de un guion de Almodóvar

un origami animado con el soplo de Dios

una guarachera con la sonaja de su cabello

toda una Anacaona dulce y chabacana

con el tumbao del bongó y la charrasca

hace brillar mi corazón.

Osceneba se parece a la palabra amor

con tu danzón en la Silsa oyendo

al grupo madera yo te pediré mi caña completa

y que me dejes zapatear en tus pensamientos

hasta tener tu sonrisa en mi brazos.

Julia es reina del guaguancó

pumcatapumcatapumpumca

ALEJANDRO INDRIAGO

Datos vitales:  El gato nació por un condón roto bajo las estrellas de sagitario, con el frío de la luna y lo caliente de las balas transcurrió mi infancia en un bloque de Propatria y a punta de pan con mortadela me hice un cuerpo. Graduado con las calificaciones por la tierra terminé buscando el ser en las tierras de nadie. Hermano, tío, nieto, primo, hijo. Huérfano de madre. Trigonomaniaco. Almuerzo uñas. Fumador compulsivo. Amante del buen ron… y del malo también. Le tengo miedo a los Garibaldis de bigotes amarillos. Excelente catador de salsa baúl. Me confunden con un tuki, nunca con un poeta. Empepado por el buen culo de un poema. Como buen gato comunista regalé seis vidas y sólo me queda esta, así que seré breve… Miau. Enamorado de Eugenia.

CÓDIGO DE UN SOLDADO SEGÚN “DEAD PREZ”

 

No hablar demasiado. No le cuentes a nadie lo que alguien hizo o dejó de hacer o lo que alguien dijo o dejó de decir .Recuerda que no todos los policías llevan uniforme. No le digas nada a nadie que no necesite saberlo.

Protege a tu familia, a tu comunidad y a ti mismo, en todo momento y usando los medios que sean necesarios. Debes estar siempre preparado para defender a tus semejantes en cualquier lugar y momento. La defensa propia es un derecho humano, y no debemos pedir disculpas por ocuparnos de nuestros asuntos. Esto también implica ayudarnos los unos a los otros en tiempos de necesidad, compartir lo poco que tengamos y luchar contra la avaricia.

Cada cual debe enseñar a los otros a compartir conocimientos y habilidades para que todos crezcamos. Como el acero afila al acero, el hombre aguza al hombre. Sé modesto pues nadie lo sabe todo, sino que todos sabemos algo. Recuerda que una cadena es solo tan fuerte como su eslabón más débil. Nunca dejes de desarrollar ni de incrementar tus conocimientos, capacidades y habilidades.

Sé organizado. Organizar algo significa poner en pequeños grupos cosas que tengan algo en común. Cada parte tiene una función y cada persona tiene una posición. Conoce tu función, y desempeña tu posición. Sin organización, las cosas simples no pueden hacerse, pero con organización, cualquier cosa puede lograrse.

Sé productivo. Lo que sembramos es lo que recogemos. Siempre ponte objetivos claros como persona, como familia y como comunidad. Todo puede lograrse cuando se separan las cosas en pequeñas cosas que pueden manejarse. Solamente ve paso hasta alcanzar tu objetivo. Ser productivo significa básicamente que se debe actuar de forma consecuente con lo que se predica.

DEAD PREZ, banda de Hip Hop revolucionario de Estados Unidos.

Sirvan estas palabras de “M1” y “Sticman” a modo de normas de conducta que muchos deberíamos seguir. Nos iría a todos mucho mejor.

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